Gunitado

Gunitado

La técnica del gunitado es un sistema constructivo consistente en proyectar con un “cañón” o manguera a alta presión, un hormigón compuesto por mezclas de cemento, áridos finos y gruesos, agua y aditivos (tales como acelerantes, fibras, etc.), que al fraguar, se endurece y adquiere una considerable resistencia.

En la mezcla, los áridos bien clasificados son mezclados en seco con el cemento, y esta mezcla seca es impulsada a una enorme presión a lo largo de una manguera, al final de la cual se incorpora el agua, graduando la salida de la misma por medio de una válvula.

El hormigón recién formado, con la cantidad justa de cada elemento es “cañoneado” y capa a capa va formando de manera continua un cuerpo homogéneo, denso, sin posibilidades de coqueras, dando una resistencia y una impermeabilidad definitiva.

La fuerza del lanzamiento provoca un impacto sobre la superficie, produciendo la compactación del material y un cierto porcentaje de rechazo conocido como rebote.

La función del hormigón  proyectado consiste en controlar el desprendimiento y caída de material. Su función principal es la protección superficial del talud. Y además es un elemento capaz de sellar de forma segura grietas y cavidades en el talud.

En la fase inicial se forma una pequeña capa constituida por mortero de cemento y partículas de arena de granulometría fina, que penetra en los poros sirviendo así de base para aumentar posteriormente sobre ella el espesor de la capa a medida que se adhieren partículas de mayor tamaño.

El Hormigón Proyectado puede aplicarse sobre cualquier tipo de superficie con el objetivo de conseguir un muro continuo, con mayor resistencia y menor espesor, ofreciendo una impermeabilización óptima gracias a su baja porosidad.